(Franklin, Massachusetts,1796 – Yellow Spring, Ohio,1859)
Horace Mann fue un verdadero hombre hecho a sí mismo. Hijo de un granjero, pobre, huérfano, autodidacta, llegó a ser el gran reformador de la educación pública estadounidense. Como abogado antiesclavista y miembro del Senado impulsó la educación gratuita y universal contra una mayoritaria oposición conservadora. De sobrio puritanismo, proponía reemplazar los castigos corporales por el ascendiente moral de los maestros sobre los alumnos. Sostenía que la educación pública era la mejor manera de convertir a los niños marginados en ciudadanos disciplinados y voluntariosos.
En 1830 se casó con Charlotte Messer, que murió dos años después. Viudo, con treinta y seis años, se instaló en una casa de huéspedes de Boston que reunía a la élite intelectual de la época: el filósofo R.W. Emerson, la sufragista Margaret Fuller y las hermanas Peabody, estampas vívidas de la nueva generación de mujeres estadounidenses. Mary Peabody, maestra de la más revulsiva escuela experimental de Boston, se enamoró del brillante huésped. Él tardó diez años en corresponderle. Se casaron en 1843 y pasaron la luna de miel en Europa visitando cárceles, reformatorios, manicomios y escuelas para sordos. En Prusia visitaron las escuelas moldeadas por las ideas de la Ilustración del suizo Johann H. Pestalozzi. Este ideario ilustrado, similar al de Mann, eliminaba la memorización y la división de sexos, postulaba que la educación era la mejor herramienta para erradicar la pobreza y proponía cursos de oficios para
huérfanos y mendigos.
Primero como secretario del Consejo de Educación de Massachusetts y luego como miembro del Congreso, Mann logró aumentar los años escolares de estudio e implementó audaces reformas tendientes a “igualar las condiciones de los hombres”. El 3 de julio de 1839, en Lexington, había fundado la primera escuela para formar maestros del país, que luego sirvió de modelo para todos los estados. Si bien es considerado el padre de la educación pública de Estados Unidos, su influencia política e ideológica fue decisiva a la hora de construir los cimientos de otra nación joven, ubicada al sur del continente. Para la Argentina, el proyecto de alfabetización de Horace Mann implicó, con todas sus luchas y sus desgarros, una transformación cultural y una orientación hacia nuevos tipos de identidades sociales. Ineludibles ritos de pasaje del pasado colonial hacia una definitiva estructuración de la patria.
Texto de Laura Ramos, autora de "Las señoritas, Historia de las maestras estadounidenses que Sarmiento trajo a la Argentina en el siglo XIX", Primer Premio de la Crítica 2021-2022 de la Feria del Libro. Editorial Lumen-Penguin Random House 2021.